Por Claudia Pérez Atamoros

La primera publicación, nacida en el siglo XX, dedicada exclusivamente al género femenino y que duró la inaudita cantidad de 29 años bajo la batuta de Emilia Enríquez hasta 1942 y luego por Amalia González Caballero de Castillo Ledón, un tiempo más. Dirigida, editada y escrita solo por mujeres en sus inicios luego consignó la colaboración de plumas masculinas de avanzada. 

Hay mujeres que nacen en una época y escriben para otra. Emilia Enríquez de Rivera es una de ellas. Nació en Toluca, Estado de México, un 7 de julio de 1881, cuando el siglo XIX todavía respiraba hondo y el XX apenas afilaba los colmillos. Vivió —como bien apuntó la investigadora Silvia González Marín— en esa zona incómoda donde conviven las contradicciones: tradición y ruptura, hogar y plaza pública, aguja e imprenta.

Y desde ahí escribió.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.