Por Claudia Pérez Atamoros
Léase con sarcasmo. Dios me libre de tirarle al pan, tan nuestro de cada día y tan endemoniadamente malo: “Cerebro de pan”…
En México uno puede amanecer con fiebre, salpullido y dolor de cabeza… pero lo único que verdaderamente nos brota con disciplina olímpica es la culpa histórica. Aquí todo es retroactivo: si llueve, Calderón; si no llueve, también; si aparece un virus, seguro alguien en 2009 dejó la ventana abierta.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...