Por Claudia Pérez Atamoros
No es un capricho aislado. No es una anécdota de rancho. En México la fascinación de políticos por la fauna exótica ha dejado huellas documentadas que parecen sacadas de un catálogo de excesos.
Hay políticos que no cazan votos (aunque los compren): cazan colmillos. Y visten pieles… de ovejas. Y no, no es una metáfora, aunque también; más bien representa con crudeza un archivo hemerográfico real.
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