Por Claudia Pérez Atamoros
En 1932 las mujeres mexicanas no podían votar, no podían trabajar si el marido no autorizaba ni tampoco abrir sus propias cuentas bancarias sin la firma del esposo, pero en Guadalajara una ya dirigía un periódico. Una que decidió dejar su cómoda posición social para hacer, a su manera, su propia revolución social.
Se llamaba Socorro Suárez y tenía 22 años. Había nacido en 1910 en Tlaquepaque, hija del ingeniero Enrique Suárez y de Mercedes López. De niña incluso apareció en las páginas de sociales de El Informador: participó en 1921 —con apenas once años— en el concurso “¿Quién es la nena más bonita de Jalisco?”. Su destino parecía escrito. Una señorita de sociedad destinada a crecer entre bailes, piano y urbanidad. Pero no. Entonces decidió hacer algo que, para su tiempo, sonaba casi insolente: fundar un semanario hecho por mujeres para que las mujeres pensaran en público.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...