Por Cristina Gutiérrez

La ofensiva militar que Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero en Irán ha desembocado rápidamente en una guerra regional. Los ataques aéreos israelíes y estadounidenses han alcanzado instalaciones militares, infraestructura estratégica y zonas urbanas en decenas de ciudades iraníes, causando a la fecha más de mil muertes, incluyendo al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. En represalia, Irán ha lanzado ataques contra instalaciones militares en Tel Aviv y otras ciudades israelíes, y contra países que albergan bases estadounidenses como Qatar, Bahréin, Jordania, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, así como en Omán y Arabia Saudita, países aliados de Estados Unidos. El 2 de marzo Israel inició una campaña de bombardeos en el sur y el este del Líbano, incluida Beirut, reactivando el conflicto contra el grupo chiita Hezbolá, aliado de Irán. El presidente Donald Trump ha prometido que la ofensiva contra Irán continuará varias semanas más y advirtió de una "gran oleada" de ataques inminentes.

Independientemente de sus intereses y motivaciones, una vez más Israel aprovecha el contexto de la guerra en Irán para desviar la atención mundial de lo que sucede en los territorios palestinos. Inmediatamente después del inicio de los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel a territorio iraní, el gobierno israelí cerró todos los pasos fronterizos por donde ingresa la ayuda humanitaria a Gaza y se realiza la evacuación de pacientes con necesidades urgentes de atención médica. El día de ayer, después de que la oficina humanitaria de la ONU criticara severamente esta medida, Israel anunció la reapertura de solamente uno de ellos, el paso de Kerem Shalom, para permitir la entrada gradual de ayuda humanitaria; sin embargo, sigue prohibido el tránsito de personas que buscan salir para recibir tratamiento médico. Que alguien me explique de qué manera restringir la entrada de alimentos y suministros médicos para la población de Gaza e impedir la evacuación de los heridos y enfermos es una medida de seguridad en el contexto de la guerra con Irán, y no otra cosa que un cruel castigo colectivo para los palestinos.

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