Por Cynthia Dávalos
Fue extraño saber que, después de que Donald Trump utilizara el petróleo como herramienta de presión para asfixiar económicamente a Cuba, en un giro inesperado, el secretario de Estado Marco Rubio, de raíces cubanas y conocido por su postura dura contra el régimen, estuviera involucrado en conversaciones indirectas sobre el futuro de la isla.
Y es que el medio estadounidense Axios reveló que Rubio había mantenido conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y cuidador de Raúl Castro, citando a tres fuentes de alto nivel de la administración Trump. Según altos funcionarios, no se trata de negociaciones formales, sino de “discusiones sobre el futuro”. Pero lo significativo no es solo el contenido, sino el canal: estos contactos evitan al gobierno de Miguel Díaz-Canel y se centran en Raúl Castro, de 94 años, a quien Washington aún considera el verdadero centro de poder.
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