En defensa de los votantes jóvenes

Nada nuevo: al parecer, a cada generación le toca hablar mal de la que viene… lo de siempre.

En defensa de los votantes jóvenes
Eréndira Derbez

Por Eréndira Derbez

En los días recientes hemos visto varios videos que corren en las redes sociales, llamando a los “jóvenes” a votar por alguna de las candidatas. Con un tinte de pánico moral, en cierto sentido bien fundamentado (es preocupante el ataque a los órganos autónomos durante este gobierno o la continuación con el gravísimo proceso de militarización, por mencionar un par de ejemplos), nos dicen que la democracia está en riesgo. Pero por alguna razón se les ocurrió que era buena idea gritarnos o hablarnos con regaños, y en el mejor de los casos, con condescendencia paternalista, para llamarnos a votar. Más allá del juveneo casual, nos tratan como si fuéramos francamente estúpidos. Cuando digo “nos tratan” es porque hablan de los millennials (grupo generacional que me toca, yo ya voy de salida de la categoría “joven”) y centennials… para colmo hablan de nosotres como si fuéramos un ente homogéneo y no nos cruzaran temas como clase social o lugar de residencia, somos al parecer grupo sin ningún tipo de memoría histórica ni capacidad crítica al que hay que poner en cintura. Nada nuevo: al parecer, a cada generación le toca hablar mal de la que viene… lo de siempre.

Pero ¿quiénes son esos jóvenes de quienes hablan? Quienes votan por primera vez o por segunda o incluso tercera ocasión (los que vamos de salida) somos un crisol muy diverso y complejo. Reconozco en quienes crecimos en los noventas y dosmiles a personas muy distintas en un país de enormes contrastes. Pero en gran medida es en este conjunto generacional es donde encuentro a quienes defienden el derecho al aborto, el respeto al reconocimiento de las identidades trans, protestan contra feminicidios, tienen ideas innovadoras sobre política de drogas, hacen alianzas con personas mayores que ellas para buscar a personas desaparecidas en fosas… porque la crisis que vivimos cruza generaciones completas, una  que deja a madres sin hijos y a hijos huérfanos.