Por Farah Ayanegui*
“Después del duelo, la familia a veces se rompe y otras solo se pausa mientras aprendemos nuevas formas de mirarnos”.
Voy a viajar porque alguien que amo cumple 93 años y entendí algo incómodo sobre la adultez: a veces el amor no reconcilia, solo hace treguas.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...