Por Farah Ayanegui*

Si trabajar duro quemara grasa, todos tendríamos abdominales de acero. Pero trabajar sin descanso profundo, definitivamente te enferma. 

No sé a ustedes, pero a mí esta semana me dejó agotada. Vivimos celebrando el agotamiento como si fuera una medalla. Fotos de cafés de emergencia y esa extraña costumbre de presumir que dormimos poco en los chats con “¿dormiste algo?”. Pero hay una verdad incómoda que solemos ignorar: el cuerpo no rinde mejor cuando está exhausto; simplemente no rinde.

SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.