Por Farah Ayanegui*

“No se trata de criar hombres con miedo. Se trata de criar hombres con conciencia.”

Soy mujer y sufrí acoso desde muy pequeña.

Comentarios que no entendía, miradas que me incomodaban y situaciones que normalicé porque me lo enseñaron: aguantar, minimizar, seguir.

Por eso no hablo desde la ignorancia. Hablo desde la memoria.

Aprendí demasiado pronto lo que era sentirse incómoda en mi propio cuerpo y sé lo que duele que te miren o toquen sin permiso.

Y también soy mamá de dos adolescentes.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.