Por Fátima Masse

El inicio de un año nuevo suele verse con esperanza, como si bastara con cambiar de calendario para activar una versión mejorada de nosotros mismos. Hacemos listas de propósitos –desde leer más y dormir mejor hasta ser más productivos y controlar nuestras emociones– con la sensación de que el bienestar depende de optimizar nuestros propios recursos. No obstante, vale la pena detenernos un instante y preguntarnos si esta colección de buenos deseos es, en realidad, lo que necesitamos para sentirnos más plenos.

Hace unas semanas la revista británica The Economist publicó un artículo hasta cierto punto incómodo sobre los libros de autoayuda. A lo largo de la historia, estos libros han prometido guiarnos hacia el éxito, la felicidad o la plenitud a partir del esfuerzo individual, aunque bajo distintos disfraces. Antes se trataba de fortalecer la fuerza de voluntad, hoy el énfasis está en construir hábitos saludables, eficientar el uso del tiempo o aplicar herramientas de control emocional. Pese al cambio en el lenguaje, el mensaje de fondo es el mismo: tu bienestar depende exclusivamente de ti.

SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.