Por Fátima Masse
Este año mi papá estará en el altar de mi casa. Después de 14 años de lucha, el cáncer ganó, a pesar de haber recibido varias “palizas monumentales”, como decía él cada vez que comenzaba un nuevo tratamiento.
Estoy profundamente agradecida porque la medicina de vanguardia nos regaló varias conquistas para disfrutar más de su compañía. Sin embargo, el último año fue diferente. Los tratamientos se volvieron cada vez más agresivos con resultados limitados y la vida de mi papá se fue apagando poco a poco. Sin que hubiera una transición clara hacia qué hacer por su bienestar.
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