Por Fátima Masse
La brecha salarial de género tiende a ser un tema que provoca indignación. Que si las mujeres tenemos que trabajar el doble para ganar lo mismo. Que si hacemos las mismas funciones y recibimos menos dinero. Que si estamos igual o más preparadas, pero ellos consiguen los mejores puestos.
En el mundo, llevamos 75 años hablando de igualdad salarial desde que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptó el Convenio 100, ratificado por México en 1952. Este instrumento establece el principio de “igual remuneración por trabajo de igual valor”. Sin embargo, aún no lo logramos, ¿por qué?
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