Por Fredel Romano

¿Y si una de las razones por las que venimos a esta experiencia de vida es para trabajar  el amor propio? ¿Y si ese trabajo es el primer paso para poder desarrollar después un  sentido profundo de merecimiento? 

Desde una perspectiva espiritual, se dice que la falta de merecimiento es uno de los  elementos que nos hizo separarnos de la creación, de la luz divina del todo. Esta  necesidad de “ganarnos” el lugar en la luz, lo que en algunas enseñanzas se llama el pan  de la vergüenza, nos lleva a una vida de esfuerzo, búsqueda y evolución.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.