🏳️‍🌈 Nada que curar

El cine fue mi salvación, hacer mi cortometraje denunciando lo que me pasó fue lo que me hizo recuperar mi vida.

🏳️‍🌈 Nada que curar
Erica Salinas

Desde los 8 años me di cuenta que era diferente, en el recreo me encantaba sentarme a ver jugar basketball a una niña de otro salón que siempre jugaba con puros hombres, esa atracción por las mujeres la oculté por 30 años.

Cuando tenia 21 años me confesé con el padre, le dije que estaba enamorada de una mujer, a lo que el inmediatamente me dijo “eso es pecado”, comenzó con una serie de penitencias muy fuertes y dolorosas, 3 años después de estarme aconsejando cada semana practicas para “ser normal”, (en este camino intenté suicidarme 2 veces), no soportaba más, porque yo sentìa que ninguna de esas técnicas “funcionaban”;  me pidió que fuera con el psiquiatra para que me diera electroshocks, que eso iba a borrar los pensamientos pecaminosos y con la ginecóloga para que me diera hormonas para recuperar mi femineidad y con esto - afirmó - “te vas a curar”.

La palabra curar retumbó en mi cabeza ¿curar, curar de qué?, ¡yo solo estaba enamorada!, ¡yo solo quería ser feliz!. En ese momento salí corriendo y nunca mas volví a ese lugar, sin embargo, las secuelas psicológicas y psiquiátricas ya habían hecho estragos en mi.

Tuve que pasar por muchos procesos terapéuticos, para sanar la depresión y la ansiedad, el cine fue mi salvación, hacer mi cortometraje denunciando lo que me pasó fue lo que me hizo recuperar mi vida. Investigando para mi guión, descubrí que lo que habían hecho conmigo tenía nombre y se llaman ECOSIG, son los esfuerzos para corregir la orientación sexual y la identidad de género, las mal llamadas “terapias de conversión”, que hoy en día han sido tipificadas como torturas por la ONU, ya que desde 1990 la OMS declaró que la homosexualidad no es una enfermedad mental, lo mismo para la transexualidad en 2018, por lo tanto, no hay “nada que curar”.

Estas violencias, estos tratos crueles, inhumanos y degradantes que aún sufrimos las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ aún son permitidos en México.

Este año más de 12,000 personas marchamos en la capital de Sonora para exigirle al Senado de la República y al Congreso del estado que prohíba los ECOSIG.

Los ECOSIG  son ignorancia, los ECOSIG son tortura y una grave violación a los derechos humanos, legislar para prohibir las mal llamadas “terapias de conversión”, es una deuda histórica y se debe reparar los daños causados a la comunidad LGBTTTIQ+, además que es una responsabilidad del Estado proteger y garantizar los derechos humanos de todas, de todos y de todes las personas, incluido el derecho al libre desarrollo de la personalidad.

Esta exigencia la hacemos por las que ya no están, que se les arrebató la vida por ser de la diversidad, por quienes aún no pueden “salir del closet”, por quienes aún tienen miedo, esta exigencia de cumplir los derechos humanos la hacemos por les que vienen detrás, esas niñas, niños y adolescentes que merecen vivir libres y en plenitud, para que vean que se puede, necesitamos garantizarles un mejor futuro del que tuvimos nosotres, que nadie, nadie, nunca más sufra tortura por ser quien es. ¡Queremos ser la última generación que sufra de violencias por ser de la comunidad LGBTTTIQ+! Y por eso Sonora grita, Sonora demanda ¡nada que curar! ¡nada que curar! ¡nada que curar!

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Erica Salinas es Coordinadora del tema ECOSIG de la Coalición Mexicana LGBT+ Sonora. Discurso de cierre de la X Marcha del Orgullo en Hermosillo, Sonora.


Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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