Gaslighting presidencial

Este sexenio se ha caracterizado por ir incrementando la destrucción e ignorando la oposición.

Gaslighting presidencial
Por Jaina Pereyra

Debo confesar que yo fui de las que minimizaron la opinión de quienes anticipaban que López Obrador guiaría un gobierno en el que nos convertiríamos en Venezuela. Nunca voté por él, pero siempre pensé que sería un reformista moderado; que no tenía mucha idea de política pública y, por lo tanto, no mejoraría la vida de los pobres, pero que por lo menos en la retórica los mantendría como prioridad. Creí pues, que, si bien, no entregaría un sexenio de grandes logros, tampoco sería de estrepitosos fracasos. Ahora digo de broma que lo que más le reprocho es haberme convertido en la tía conservadora que alarmada advierte que, ahora sí, ya estamos a nada de convertirnos en Venezuela.