Por Jimena de Gortari Ludlow
En este 3 de marzo, Día Mundial de la Audición, conviene comenzar con un dato que obliga a dimensionar el problema: más de 1 500 millones de personas en el mundo viven con algún grado de pérdida auditiva. De ese total, alrededor de 430 millones presentan una pérdida moderada o mayor, es decir, una condición que impacta directamente su comunicación cotidiana y requiere atención o rehabilitación. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud son aún más contundentes: para 2050, casi una de cada cuatro personas podría experimentar algún grado de pérdida auditiva si no se fortalecen las políticas de prevención y atención.
No se trata de una condición marginal ni exclusiva de la vejez. Es un fenómeno global con profundas implicaciones sociales, económicas y culturales.
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