Por Julieta del Río*

Durante décadas hemos hablado de la brecha de género como si fuera un concepto estadístico. Pero para millones de mujeres no es una cifra: es una puerta que se abre más tarde, o que nunca se abre. Sí, existe normativa al respecto, pero luego se queda simplemente en un papel.

Pero más allá de estadísticas, la desigualdad se vive en lo cotidiano: en las oportunidades negadas, en las opiniones minimizadas y en los techos de cristal que parecen invisibles, pero se sienten.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.