Por Kelly Méndez

Entre recomendaciones repetidas, intereses comerciales y redacciones sin recursos, el periodismo gastronómico mexicano enfrenta una crisis que va más allá de lo que aparece en el plato.

La etiqueta de la «prensa canapera» siempre provoca una risa incómoda. Retrata con ironía a quienes cubrimos inauguraciones, degustaciones y eventos donde abundan los bocadillos, las copas y las fotografías. Sin embargo, ese término es el reflejo de una gran pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando los medios ya no tienen recursos para financiar las historias que necesitan contar?

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.