Por Laura Pérez Cisneros
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Un presidente empoderado, un dictador acorralado y un país que amaneció con aires de una libertad que no respiraba desde la época chavista.

 La caída de Nicolás Maduro tiene tantas aristas y lecturas … La alegría de millones de venezolanos repitiendo como un mantra “somos libres, somos libres”, mientras enjugaban las lágrimas con las manos, miraban al cielo como buscando a sus muertos en acto de sanar un poco heridas en estos últimos 13 años, pero también ha sido una luz para los secuestrados, los miles de presos políticos, los torturados y los 8 millones que abandonaron su tierra.

Esos mismos fueron los que se reunieron en comunidad en diversos puntos del mundo para pintarse la cara de los colores patrios y ondear banderas de su país.

La otra cara la de un empoderado Donald Trump tras el éxito del operativo “Resolución Absoluta” que logró la captura del tirano Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes no volverán a saber lo que es la libertad, la misma que robaron a sus paisanos.

Horas después de la captura del dictador, La Casa Blanca, a modo de una producción hollywoodesca,  mostró  como una cortometraje de acción,  y es que además de ser el  hombre más poderoso del mundo, Trump no olvida sus raíces de empresario y Showman justo el estilo de presunción donde él queda como el superhéroe.

Nicolás Maduro -el hombre que hace unos días bailaba y amenazaba al “Imperio Yanqui”- quizás evadiendo su dura realidad ante las cámaras antes de entrar a prisión, apuntó a saludar a los agentes y todavía en inglés desearles “Happy New Year”; era mejor esa cara que la vergüenza de su derrota.

Una de las aristas más delicadas y la que ha mostrado el rechazo mundial al presidente de Estados Unidos es el hecho de que el presidente anunció que su país se hará cargo de administrar Venezuela.  “No queremos vernos adentrados a la misma a situación donde alguien llegue y volvamos a ver lo que hemos visto en los últimos años, así que nosotros vamos a manejar el país hasta que llegado el momento se pueda hacer una transición segura y juiciosa”.

Si eso se ha atrevido hacer Trump ¿quién puede asegurar que no pueda hacerlo con la nación o territorio que convenga a sus intereses? Y sólo han pasado unas horas en las que ha retomado su deseo de hacerse de la Isla de Groenlandia, si le dan rienda suelta nada lo detendrá.

Uno de los personajes en estos momentos es el secretario de Estado Marco Rubio, este hombre de origen cubano y que conoce y sabe las entrañas de América Latina será quien en los hechos vigile la situación política de Venezuela; ya lo dijo serán semanas o meses, por eso prefirió tener de su lado –por el momento- al círculo cercano del dictador.

Martín Rodil, venezolano especialista en inteligencia y narcotráfico y afincado en EU, habló con la periodista Nitu Pérez Osuna del papel de la vicepresidenta e interina Delcy Rodriguez en la captura del dictador: "Delcy jugó un rol muy importante porque traicionó a Maduro. Fue la pieza más importante de la CIA para ubicar a Maduro y es quien entrega a Maduro, por eso se queda temporalmente en el poder".

Y tiene todo el sentido, ya que en esta pieza de aristas políticas, Delcy, así como Diosdado Cabello y su hermano Jorge Rodriguez, actual presidente de la Asamblea, en los hechos no les quedará más que hacer lo que ordene Trump a cambio de una amnistía y salvar el pellejo  digamos que actuarán como “testigos protegidos” para evitar la cárcel.

Marco Rubio es esa pieza de equilibrio en el nuevo futuro de Venezuela; él sigue y seguirá en estrecho contacto con María Corina Machado y el presidente legítimo Edmundo González para cuando llegue el momento de entrar en escena; ya lo había anunciado  la líder opositora desde Oslo en octubre pasado: llevan meses trabajando en un plan de cien días para cuando tomen el poder.

Y hablando del secretario de Estado, lo deslizó en la conferencia de prensa del 3 de enero: Cuba su patria está en la mira, “La isla es dirigida por hombres incompetentes y fuerzas que abrigan a los dictadores”. Y advirtió  que tomen como ejemplo el caso de Venezuela. Es una cuestión personal derrocar la dictadura de la isla.

No se había visto un secretario de Estado con tanto poder e influencia, con “esa capacidad quirúrgica”, de sí ser escuchado por el indomable Trump, y a la vez no quitarle a su jefe el protagonismo que tanto ama.  No hay que quitar la atención a Marco Rubio al que le auguro un gran, pero gran futuro político, la prueba ahora es Venezuela para que no viva enfrentamientos ni entre la población ni dentro de la élite de poder con influencia chavista.

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@lauperezcisnero

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


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