Por Laura Pérez Cisneros
¿Cuáles son los ejes del presidente más poderoso del planeta? Donald Trump, por un lado, busca que no solo su país, sino también aquellos que pone en la mira, sean parte del club de MAGA —Make (el nombre del país) Great Again— cual mantra político. Ahí están Irán, Groenlandia y Venezuela; esas son algunas de las pistas que tenemos en el tablero mundial. Basta que pasen unas horas, vuelves a abrir las redes y ya hay historias nuevas, mucho más crueles, donde la muerte y la falta de libertades son las protagonistas. Es como si el mundo pusiera a prueba tu capacidad de asombro, y eso que no termina este eterno enero que, junto con esa famosa cuesta —de la que todos, en mayor o menor grado, somos rehenes y la padecemos—, informativamente ha sido como estar dentro de un torbellino.
¿Qué sucede en las entrañas de la primera potencia mundial? Algo no visto en la historia reciente. Porque quien fuera el inquilino de la Casa Blanca tenía, por derecho, el ticket de ser el presidente más poderoso; pero Donald Trump, en su segundo mandato, ha visto que ese ticket lo puede llevar a niveles de “Salvador del Mundo”. Es la narrativa que nos ha vendido, incluso en su forma de comunicar: el presidente-papa, el presidente de la paz, el presidente-héroe, el presidente-rey. Todos estos personajes los hemos visto desfilar ante nuestros ojos y, de una manera sutil, se ha desgarrado el hilo de la democracia en la Unión Americana. Es tan delgado y débil que está transmutando hacia una autocracia: la del poder ilimitado y centrado en un solo hombre.
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