Por Leticia Bonifaz
Las mujeres en Irán comienzan a ver la luz después de recorrer un larguísimo túnel. Ha transcurrido casi medio siglo desde que se instauró el régimen islámico teocrático en el que a las mujeres les ha tocado llevar la peor parte. Desde 1979, los derechos de las mujeres fueron desapareciendo uno a uno. Llegaron reglas estrictas, derivadas de interpretaciones religiosas que resultaron retardatarias y contrarias a sus derechos fundamentales. El principal derecho afectado fue el de libertad. Regresó el velo y con él infinidad de restricciones para su comportamiento en el espacio público: cómo vestirse, con quién hablar, hasta cuándo ir a la escuela, reunirse, manifestarse, a qué trabajos acceder, etcétera.
Hoy, en Irán, hay más de 100 ciudades con protestas importantes en contra del régimen que esta vez parece incapaz de contenerlas. En las imágenes se puede observar a mujeres bailando y agitando sus largos cabellos al aire en público. Pequeña, pero muy significativa, libertad. Parece que el fin de la sumisión está cerca y que las iraníes podrán pronto ser dueñas de sus propios destinos en lo individual y en lo colectivo.
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