Por Linda Atach Zaga
“México es como un parque teológico, con sus dioses sueltos, con sus fuerzas sueltas, siempre aclimatados y alertas […] Todo es imprevisto y nuevo y permanente como el cielo. Su orden es renovado cada día y siempre con algo de inaudito”
–Luis Cardoza y Aragón
Desde el brillo que potenció la fe, el drama que llegó para salvarla cuando se debilitaba, la pincelada en defensa del instante y las vanguardias que profetizaron la muerte del hombre, el arte es siempre crónica de su tiempo.
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