Oda a la alegría. La vigencia de la condición humana

Lo que paralizó a todo un país e hizo, que estuvieran dónde estuvieran, los ciudadanos dejaran de manejar, estudiar y trabajar y vivir, fue el respeto a la memoria de los seis millones de judíos víctimas del Holocausto.

Oda a la alegría. La vigencia de la condición humana
Linda Atach

Por Linda Atach
“Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”
George Santayana, filósofo español.

Hace unos días Israel se pasmó. En esta ocasión no fueron las sirenas, ni la urgencia por llegar a los refugios para protegerse y salvar la vida de las frecuentes lluvias de plomo que caen del cielo en forma de misiles o la incursión de los terroristas de Hamás, dispuestos a matar a quien estuviera frente a ellos, así se tratara de un anciano o de un bebé en su cuna. 

En esta ocasión, lo que paralizó a todo un país e hizo, que estuvieran dónde estuvieran, los ciudadanos dejaran de manejar, estudiar y trabajar y vivir, fue el respeto a la memoria de los seis millones de judíos víctimas del Holocausto: la persecución y aniquilación sistemática de los judíos por parte de los nazis y sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial.