Por Marilú Acosta

La perimenopausia, menopausia y postmenopausia están de moda. ¿Es una victoria femenina? No. Aunque las mujeres se planten firmemente en un escenario, en un podcast, detrás de una pluma o al frente de un movimiento de respeto al cuerpo femenino, siguen sometidas a lo que los hombres quieren. El patriarcado y el machismo convirtieron la caducidad como modelo de negocio.

El marketing moderno ha surfeado las olas de la liberación femenina con la sola intención de capitalizarlo. Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud y padre de las relaciones públicas, contrató, en 1929, a un grupo de mujeres jóvenes para que marcharan en el desfile de Pascua de Nueva York. Encendieron cigarrillos ante la prensa y las llamaron las antorchas de la libertad. La poderosa imagen de mujeres fumando no fue ni espontánea ni feminista. Fue orquestada por Eddy, quien nunca quiso venderles nicotina. Bernays vendió la ruptura del código moral que impedía a las mujeres fumar, les vendió igualdad, emancipación y rebeldía. Podemos fumar como ellos, pensaron ellas; no les dieron permiso, lo tomaron. Entonces, como efecto colateral, las mujeres sintieron la libertad de comprar cigarrillos.

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