La estimación matemática del brote

El Imperial College London publicó, el 18 de mayo de 2026, un modelaje matemático predictivo sobre el brote de Ébola, el cual estima que la magnitud del brote en realidad está entre 400 y 800 casos, sin descartar que puedan llegar a superar los 1,000 infectados. Se basaron en:

  • Datos al 16 de mayo.
    • 336 casos sospechosos.
    • 88 muertes.
    • 8 casos confirmados por laboratorio.
  • Características.
    • Análisis de la movilidad poblacional (incluyendo los casos exportados a Uganda)
    • Estimaciones históricas de letalidad (CFR) de brotes anteriores de la cepa Bundibugyo.

Para el día de hoy, 19 de mayo de 2026, la OMS, en su reunión del Comité de Emergencia para Ébola, presentó la actualización de las cifras: 500 casos sospechosos y 130 muertes sospechosas de Ébola de la cepa Bundibugyo. Sumados (500+130) dan 630 casos de Ébola Bundibugyo, este modelaje no está lejos de la realidad. Y si pensamos en que pudiera haber más de 1,000 contagiados, se entiende la urgencia del Director General de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom para declarar el brote como una emergencia de salud pública de importancia internacional, también llamada emergencia sanitaria internacional.

Análisis de la zona del brote

Por otro lado, también el 18 de mayo, la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM) publicó un documento de análisis cualitativo y de reacción operativa. Para ellos, la declaratoria de emergencia sanitaria internacional responde más a la complejidad logística de la zona, que a un riesgo inminente de propagación mundial. Para la LSHTM, lograr un cerco sanitario exitoso depende de involucrar desde ya a los líderes locales y tradicionales. La tormenta perfecta para que este brote se salga de las manos es:

  • Un virus –Bundibugyo– para el cual no hay medicamentos, ni vacunas.
    • Este sería el brote de Bundibugyo más grande documentado hasta el momento. Los anteriores fueron en Uganda en 2007 y República Democrática del Congo (RDC) en 2012.
  • La alta movilidad ligada a la minería.
  • La desconfianza comunitaria a cualquier autoridad, por los conflictos armados actuales.
    • Cuando las comunidades se involucran todo es más fácil.
    • La información debe comunicarse, desde el inicio, en la lengua local para que los líderes tradicionales ayuden a la población a comprender cómo cuidar de los enfermos sin contagiarse, así como la manera de continuar las tradiciones mortuorias, sin que los asistentes se contagien. Durante los ritos funerarios, acostumbran despedirse de la persona difunta, con un beso en la boca, lo que complicó –en brotes previos– la contención del brote.
  • Las características de la zona hacen muy complicado:
    • La vigilancia epidemiológica.
    • El rastreo de contactos.
    • Prestación de servicios de salud.
    • Campañas de vacunación (no hay vacuna para esta cepa, pero sí hay muchas vacunas que deberían de estar al día).
    • Transporte seguro de muestras y pacientes.
    • Coordinación transfronteriza con países vecinos.

Es importante tomar en cuenta que las experiencias previas de brotes por Ébola en esa misma zona, la última con la que la RDC se enfrentó fue en 2018-2020, además de la pandemia por SARS CoV2, le ha permitido a la RDC fortalecer su red de laboratorios, contar con equipos entrenados para responder ante brotes, mejores estrategias de vacunación (no hay vacuna para la cepa Bundibugyo) y ha construido lazos con la comunidad internacional para recibir su apoyo en caso de un brote.

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