Los virus tienen un tamaño tan pequeño que es imposible verlos sin la ayuda de un microscopio. Enfrentarse con un enemigo invisible, letal y capaz de poner de cabeza a la sociedad da mucho miedo. Ante lo que no tiene ni cara, ni forma, ni es tangible, la mente responde con un enemigo de carne y hueso: los humanos son comprensibles, la ambición y perversión humana es conocida, la lucha por el control es cotidiana, la insaciable búsqueda de riqueza es aceptada. Si sumas humanos+ambición+perversión+control+riqueza = teorías de conspiración.

Imagen que compara la forma y el tamaño de distintos virus: viruela, herpes, rabia, sarampión, VIH, SARS, Ébola, influenza, adenovirus, rotavirus, papiloma, dengue, Zika, hepatitis C, hepatitis B, hepatitis A, parvovirus
Comparación del tamaño entre distintos virus, fuente: SIB Swiss Institute of Bioinformatics

El origen de las pandemias

  • Laboratorios especializados: la idea de que los virus son creados por el ser humano da tranquilidad. La mente crea la fantasía que existe un control sobre el comportamiento viral. Se evade la realidad de que la naturaleza es misteriosa y más poderosa que nosotros.
    • Fuga del laboratorio: un error humano se entiende. Aceptar que la naturaleza tiene ciclos que nos rebasan y de los cuales no se tiene certeza del momento en que sucederán, da mucha ansiedad.
    • Robo del laboratorio o salida controlada: la perversidad humana es cotidiana, los ricos y poderosos son los enemigos más socorridos en las historias de superhéroes. La mente juega con las historias conocidas y con enemigos reconocibles.

No existe la enfermedad, es una medida de control

Si no lo veo, no existe: todo es una mentira para controlarnos, nos quieren manipular. Ante la adversidad y al sentirse incapaz de protegerse a sí misma, la mente genera enemigos malvados que nos quieren destruir. Para nivelar la balanza, estos enemigos tienen que ser otros humanos iguales que la población, aunque sean más poderosos al tener dinero y contactos. Convertir esta lucha a una entre iguales, la víctima es la heroína por definición. No se necesita pelear para saber el resultado: la víctima va a perder. Como el enemigo es el malo, la víctima automáticamente es la buena.

Ha habido imágenes relacionadas con el manejo de pacientes de hantavirus del MV Hondius que en el mismo espacio físico, abierto o cerrado, convergen personas con trajes, guantes, botas y caretas, junto con personas sin ni siquiera un cubrebocas. Esta incongruencia visual abona a la teoría conspirativa de "manipulación": si existiera la enfermedad todos estarían igualmente protegidos.

Nos ocultan información

Se percibe la incertidumbre y la falta de información real (la caja negra) como una acción deliberada de las autoridades. Afirman que los medios tradicionales no reportan lo que realmente está pasando, el riesgo es real y peor de lo que se sabe oficialmente. Están convencidos de que si no fuera por los disidentes que informan en redes sociales, no nos enteraríamos de nada. "Ocultan la información" lo repiten a pesar de que la OMS haga boletines y conferencias de prensa. Aunque los medios de comunicación internacionales y locales retomen la nota y generen artículos o entrevistas. Los ministerios de salud de distintos países emiten una postura o publican medidas de contención o información para profesionales de salud y/o para la población. La información está, pero no existe la confianza en las instituciones.

Los cubrebocas son mordazas

Al desconocer o simplemente rechazar el medio de transmisión (gotitas de saliva), los cubrebocas se convierten en una mordaza para que no se vea la cara o no se escuche la voz. Resulta absurdo, para una mente aterrada, que un virus invisible, tan poderoso pueda sucumbir ante una telita. Por lo tanto, el cubrebocas debe tener otro objetivo: quitarle poder a la población.

El enemigo corporativo

En el caso de los cruceros con brotes de norovirus (Caribbean Princess o Ambition), el enemigo inmediato es la naviera. La teoría de conspiración está basada en la desconfianza corporativa. Una empresa con fines de lucro siempre pondrá por encima del bienestar de la población, de los animales y del planeta, a sus ganancias, además de buscar conservar la venta de espacios en viajes subsecuentes. La idea es que una corporación no va a decir una verdad que la haga perder dinero. Se establece que, para una naviera, la narrativa de un virus es mil veces mejor que aceptar una intoxicación alimentaria producto de un mal manejo de la comida. Una negligencia: servir mariscos en mal estado, carne caducada, mala higiene al preparar los alimentos es susceptible de provocar una demanda.

Geopolítica y el negocio del Ébola

Ante las minas tan productivas que hay en la zona de la República Democrática del Congo (RDC), la conspiración es una cuestión de supervivencia histórica. La concepción de que los virus son un medio para controlar la zona y amedrentar a los locales, enfermarlos o matarlos, con tal de quedarse con la riqueza minera. Los virus les permiten a los extranjeros y a las agencias internacionales generar un cerco sanitario, que en el pensamiento conspiranoico, es en realidad un cerco militar. Lo único que entiende la población de la zona es que todos (incluidos los virus) quieren saquear las minas de oro y coltán sin compartir las ganancias con los locales.

El Ébola business es un concepto de la RDC, el cual acusa a políticos de inflar el número de enfermos y muertos por Ébola, para conseguir más dinero de ayuda internacional. Los millones de dólares que llegan con cada brote destinados a los hospitales y las agencias de epidemiología gubernamental se desvían a los bolsillos de los políticos. La conspiración entre el brote, los políticos y las agencias internacionales convierte a la enfermedad en un negocio.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.