Por Martha Carrillo
Hay una frase contundente: “quién define el problema, define la solución”. La mayoría de las veces no estamos atorados en encontrar la solución a un problema, sino en nombrarlo correctamente, ya que al hacerlo la resolución casi sería inmediata.
Cuando estamos inmersos en un conflicto nos encontramos tan involucrados en él que nos es difícil mantener distancia crítica y, en ocasiones, algo que es obvio —la decisión a tomar, el camino que recorrer, la persona que nos puede ayudar— nos es imposible de ver. Nuestra mirada pierde foco y una mente cerrada no decide: reacciona.
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