María y la mantequilla

Quiero creer que su experiencia (mala, malísima) ha venido a cambiar la manera de hacer las cosas y de tratar a la gente.

María y la mantequilla
Mónica Hernández

Por Mónica Hernández

Hay momentos en que pienso que no hemos avanzado nada como especie y hay otros en los que creo que ya llevamos un trecho. Hay tanto por recorrer y no puedo dejar de mirar hacia atrás, al espejo retrovisor y agradecer por las mujeres que nos precedieron. A algunas me gustaría decirles no solo “gracias” sino también que su sacrificio ha valido la pena. Que va valiendo la pena. 

Hace unos días llamó mi atención el estreno de la película “Te llamarás María” en los festivales de cine. En la nebulosa de mi mente, algo se removió. Yo tenía escasos años y nulo uso de razón cuando ocurrieron los hechos, pero tengo registro de que en casa se habló, a escondidas y solo entre adultos de una película pecaminosa, cochina, indecente. Cuando fui mayor de edad intenté verla, pero ya nunca la daban en el cine. Cuando llegaron los clubes de renta de videos había olvidado el título.