Por Natalia Pérez*
El derecho aéreo y electoral están en la agenda de 2026. Dirían ustedes: ¿qué tiene que ver la reforma electoral con la aviación civil? En temas técnicos son diferentes; sin embargo, comparten:
- Desinterés social
- Falta de presupuesto
- Ser pilares de una nación: uno político y el otro económico
Autoritarismo, concentración del poder en un solo partido, pilotos extranjeros en cielos mexicanos, controladores aéreos trabajando bajo protesta.
Aun cuando existan palabras y frases referentes a estos temas que nos ponen de cabeza, el interés ciudadano se evapora cuando ya no es nota. Y esto lo demostraron nuestras pasadas y recientes elecciones. Nuestra lista nominal es de 92,092,843 personas y votaron 56,107,873. ¿Qué pasó con los 35,984,970 ciudadanos restantes?
Así es nuestra apatía. Demuestra nuestra falta de cultura electoral. Lo mismo pasa con la cultura de seguridad operacional en el sector aéreo, misma que no ha tenido éxito en nuestro país por muchas razones, dos de ellas fundamentales y observadas en auditorías internacionales:
- Autoridad aeronáutica con autonomía presupuestal y personalidad jurídica propia
- Un ente autónomo para la investigación de accidentes e incidentes, como la NTSB
Aquí es donde hago una pausa: ¿qué estamos haciendo para que estas dos prioridades sean una realidad? Se trata de seguridad aérea, cualquier tema.
Lo mismo para nuestro sistema electoral: ¿qué estamos haciendo cada uno de nosotros? Y no me digan “a mí no me gusta la política”.
Ahora bien, ¿por qué es tan importante la autonomía? ¿Y qué es la democracia?
La autonomía es indispensable para fortalecer la confianza pública y evitar abusos. Democracia y autonomía son más que palabras: son ejes fundamentales de una nación para que el poder se ejerza bajo la observancia de la ciudadanía y con límites claros.
Lo mismo pasa con los operadores aéreos: deben estar observados y con límites correspondientes dentro del marco regulatorio.
Recordemos el caso de Magnicharters con el cap. Macías. Quienes se preocuparon por lo que pasa en el sector aéreo, muchos apoyaron al cap. Macías, pero solo porque les afectó directa o indirectamente y/o porque fue viral. Y ahí va la pregunta: ¿por qué esperar a que nos afecte?
La ciudadanía deberá ser una participante activa en cada iniciativa de ley, ya que llegará el momento en que nos afecte, como lo que pasó con el vuelo cancelado CDMX–CUN. La política y la aviación están en nuestra vida, aunque no nos guste o no lo veamos.
En lo personal, en las tribunas de ambas cámaras me gustaría escuchar más verbos que adjetivos. Y en la aviación, atención al factor humano y lupa a las altas gerencias, ya que son estas las que marcan la prioridad, que debe ser siempre la seguridad aérea.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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