¿Qué significa realmente el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes más allá del impacto inmediato?
¿Es un golpe definitivo o el inicio de una nueva disputa por territorios, rentas y símbolos? ¿Estamos ante una prueba de cooperación internacional, una prueba de Estado o una prueba de narrativa?
En Opinión 51 decidimos hacer este #OpiniónAlMomento porque, más allá de las imágenes de bloqueos e incendios, lo que está en juego es algo más profundo: la capacidad institucional para gobernar el vacío que deja un liderazgo criminal. El estruendo ya ocurrió; ahora toca leer el reacomodo del poder, sus silencios y sus consecuencias.
Aquí, los puntos de vista de nuestras columnistas:

“Después de que se dieron las designaciones, tal como señalamos, este operativo era cuestión de tiempo. Lo único que no sabíamos era hasta cuándo se agotaría la paciencia del gobierno estadounidense. Tantas advertencias del gobierno mexicano sobre una ‘violación a la soberanía’ solo fueron para disminuir el impacto de la incursión en Jalisco contra Nemesio Oseguera. Esto demuestra que siempre fue posible y en décadas no se quiso, hasta que llegó la presión de EU, quien tiene suficientes elementos para demostrar que México es un facilitador de China en una guerra multidominio que ataca introduciendo el letal fentanilo a su nación.”
–Dra. Yuriria Rodríguez Castro

“El Cártel Jalisco Nueva Generación ha intentado convertir la violencia en espectáculo y el miedo en narrativa, pero hay un mensaje que debe quedar claro: hoy no hay criminal inmune. La propaganda del terror busca sembrar la idea de invulnerabilidad, de control absoluto, de intocables. Sin embargo, cuando un liderazgo de alto perfil cae —después de años de persecución— lo que se fractura no es solo una estructura operativa, sino el mito de la impunidad eterna. El Estado no puede permitir que la estridencia del fuego o los bloqueos opaquen lo esencial: la persistencia institucional termina alcanzando incluso a quienes se creían inalcanzables.”

“La muerte de ‘El Mencho’ es relevante, pero el CJNG no depende de un solo hombre. El poder operativo ya recaía en varios mandos dentro de una estructura horizontal tipo franquicia en al menos 25 estados. Sin desmantelar finanzas y redes, el riesgo es la fragmentación y más violencia.”

“Estamos ante un recordatorio de que el poder es infinito, pero su ejercicio no. En el momento en que, por la razón que sea, se rompe el equilibrio que te hacía intocable, tu poder se acaba y eres tan sacrificable como cualquiera.”

“La República del miedo se deja sentir una vez más y con toda su fuerza. La diferencia es que ahora va más en serio que otras veces. Tan en serio como va Claudia Sheinbaum en su sociedad con los Estados Unidos. Hoy estamos a la expectativa, detenidos entre caminos bloqueados y negocios incendiados. Hoy los cuernos de chivo están listos para ungir a un nuevo líder o alistarse para la batalla final. Con el Mencho muerto, Trump renace. Habrá que ver dónde queda nuestra presidenta en la ecuación. De esto dependerá el destino del país. Ojalá el costo no sea en vano.”

“La captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, el CEO del miedo del Cártel Jalisco Nueva Generación, no es el final de una temporada —¡qué más quisiéramos!—: es apenas cambio de elenco en la infame serie del narcotráfico globalizado, un quiebre a las franquicias de sangre, esas que siempre están ávidas de heredar el trono. Es la Hidra de la modernidad. A río revuelto, ganancia de pescadores. Un golpe duro sí, casi un trancazo en seco, pero el crimen organizado no tiene rey eterno; tiene mercado.”

“La caída de un líder no disipa el miedo. Conviene leer lo sucedido hoy con cautela. Más allá de la confirmación de los hechos, lo que permanece es el miedo como eje de la vida cotidiana: el miedo a salir, a circular, a quedar atrapados en un territorio que deja de ser neutral. Este miedo no nace solo del poder de las armas, sino de una deshumanización profunda. Tal vez valga la pena preguntarnos si una sociedad donde incluso quienes ejercen la violencia estuvieran en contacto con el arte, la sensibilidad y la empatía tendrían los mismos niveles de brutalidad. No como solución romántica, sino como recordatorio de que la violencia extrema se expande donde hay una ruptura con lo simbólico, lo sensible y lo humano. Mientras ese quiebre no se atienda, la caída de un líder no se traduce necesariamente en la recuperación del espacio público ni de la tranquilidad.”

“Confirmada la muerte de Nemesio Oseguera, el episodio de Tapalpa se perfila como un parteaguas por razones que trascienden al personaje. Lo ocurrido sugiere un operativo de alcance y complejidad superiores incluso a eventos que marcaron la memoria reciente, como el llamado ‘culiacanazo’, no solo por la magnitud de la respuesta, sino por los indicios de coordinación e inteligencia de carácter internacional que se desprenden de la versión oficial. Este matiz es políticamente significativo en un contexto donde el discurso gubernamental había insistido en acotar la participación extranjera a intercambios de información. A ello se suma un elemento estratégico: México se encuentra a un paso de la Copa Mundial de la FIFA 2026, vitrina global que inevitablemente intensifica el escrutinio sobre la estabilidad y la gobernabilidad territorial. En paralelo, la reacción violenta observada —bloqueos, incendios de vehículos y alteraciones en vías de comunicación— opera como un mensaje inequívoco de presencia y capacidad de disrupción por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, recordando que la ecuación de seguridad no se redefine automáticamente con la neutralización de un liderazgo. La experiencia comparada indica que estos momentos suelen detonar reacomodos internos, disputas por control regional y ajustes en las rutas de operación, escenarios que demandan menos triunfalismo retórico y más claridad institucional sobre los alcances reales de la cooperación en seguridad y sus implicaciones de largo plazo.”

“El operativo contra uno de los narcotraficantes más poderosos del mundo —o, como ha señalado el periodista Óscar Balderas, quizá el más poderoso— no solo desató reacciones criminales en el terreno, sino un fenómeno más difícil de contener: el caos informativo. En cuestión de horas, tras el abatimiento del líder del CJNG, circularon toques de queda falsos, rumores de incendios en universidades y alertas sin sustento que provocaron cierre de negocios, pérdidas millonarias y episodios de histeria colectiva. En Guanajuato, donde me tocó vivirlo y confirmar con autoridades el desarrollo de los hechos, antes de las 14:00 horas ya se habían controlado los múltiples incidentes registrados en 23 de los 46 municipios del estado; en todos los casos hubo daños materiales, no víctimas. Todas las carreteras, libres. Sin embargo, el efecto psicológico fue profundo: el crimen organizado no solo bloqueó vialidades o incendió vehículos, sino que activó el miedo como mecanismo de control. En redes sociales se desmentían los supuestos incendios en campus universitarios; en la vida cotidiana, en cambio, el miedo persistió. El episodio vuelve a exhibir una vulnerabilidad estructural: en contextos de violencia, la desinformación no es un efecto colateral, es parte del arsenal.”

“Punto para el gobierno de Sheinbaum. Ojalá no escatime en reconocer que la ayuda de Estados Unidos fue clave. El reto comienza ahora: recomponer a un país que con la caída del Mencho no se libra en automático del crimen. Y la historia lo valorará: Teuchitlán fue una ruta para la caída del Mencho… si es que en realidad así ocurrió.”

“Todo esfuerzo para combatir al crimen se debe reconocer y apoyar; sin embargo, es inevitable preguntarse si la reacción violenta era predecible y si era posible anticiparse para contenerla y limitar sus alcances. Felipe Calderón ha dicho que, viendo hacia atrás, comprende que el combate al crimen organizado era su deber, pero lo debía haber hecho con más estrategia. No hay peor sordo…”

“Lo de hoy en México no es solo ‘la caída del Mencho’: es una prueba de Estado. El operativo fue ejecutado por fuerzas mexicanas y ya se confirmó cooperación de inteligencia de Estados Unidos, lo que cambia la lectura: no es narrativa de intervención, sino coordinación asimétrica donde México pone el músculo y Washington aporta datos y presión política. Pero el mensaje internacional más potente no vino del comunicado: vino de las imágenes reales —narcobloqueos, incendios, comercios cerrados— que mostraron un país donde un actor criminal puede paralizar corredores en horas. La pregunta geopolítica es brutal y simple: si el Estado decapita al líder, ¿tiene capacidad para gobernar el vacío (territorio, rentas, rutas) sin que se reordene la violencia por sucesión? Porque el mundo no mide soberanía por anuncios, la mide por control sostenido del espacio.”

“¿Hasta cuándo seguiremos viviendo este horror? La detención y abatimiento de ‘El Mencho’ no es la de cualquiera y podemos dimensionar el poderío de este grupo criminal en el caos extendido por todo el país. Sin embargo, en la población los nombres, grupos y más movimientos no son más que una raya más al tigre en el miedo a salir, a vivir. Más de 350 mil personas en México no sobrevivieron a la guerra entre el gobierno y el crimen organizado. Más de 130 mil personas han desaparecido. Basta de narcopolítica, basta de guerra, basta de comunidades rebasadas por la violencia y desaparición.”

“La detención de una figura criminal de alto perfil no solo activa la conversación sobre seguridad; activa, sobre todo, la presión mediática en un país que será vitrina global en 2026. No es un asunto político, es un asunto de narrativa y reputación. Cuando el 63% de las audiencias globales reconoce que la cobertura informativa influye directamente en su percepción de seguridad de un país (Edelman Trust Barometer 2024) y cuando los contenidos vinculados a violencia pueden triplicar la interacción frente a comunicados institucionales, según análisis de consumo digital del Reuters Institute y métricas de interacción como Chartbeat, el desafío deja de ser reactivo y toma otra dimensión estratégica. México no será observado por miles, sino por miles de millones, y esa magnitud no distingue entre agenda deportiva y agenda de seguridad. Aquí la responsabilidad social no es un discurso, es gestión profesional de crisis, alineación intersectorial y comunicación basada en datos verificables. La oportunidad está en demostrar que se puede informar con firmeza sin contribuir al pánico, sostener la confianza mientras el mundo mira y entender que, hoy también, la reputación de un país se construye —o se erosiona— en cuestión de horas.”

“La infodemia de todos los días se hizo más notable hoy. En tiempos de redes sociales e inteligencia artificial, la irresponsabilidad de los emisores encuentra tierra fértil en los receptores que, ante la inmensa cantidad de información, lo instantáneo de la misma y la falta de cuidado para revisar los contenidos, se ponen a reproducirlos. Urge insistir en la necesidad de actuar con cautela desde las audiencias y responsabilidad de los emisores.”

“Hoy no solo importan la detención ni las imágenes que circularon, sino el silencio. En momentos así, comunicar no es accesorio: es parte de la responsabilidad pública. Cuando la información tarda, el vacío se llena de versiones y percepciones que viajan más rápido que los hechos. Más allá de la cooperación con Estados Unidos o del golpe táctico, lo que está en juego es la capacidad del Estado para hablar a tiempo, asumir el contexto y evitar que lo extraordinario se normalice.”

“La hora cero de la presidenta Claudia Sheinbaum. El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes es el golpe más relevante contra el crimen organizado y el narcotráfico, organizado y coordinado por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, ejecutado por fuerzas militares y el gabinete de seguridad. Y sí, aún falta por conocer los alcances de la operación del gobierno de Donald Trump. Sin duda alguna, la presidenta pone mano firme para retomar el control territorial en todo el país. Sin embargo, para acabar con el narcotráfico todavía falta romper las redes de complicidad de los diferentes niveles de gobierno y también, hay que decirlo, de la sociedad mexicana. Sinaloa lleva 17 meses en disputa. Que este sea el parteaguas para que la presidenta retome el control total del Estado mexicano.”

“Waze me acaba de enviar un Código Rojo. Precaución compartiendo que las autoridades recomiendan mantenerse en casa y evitar viajes innecesarios en las zonas afectadas. Me encuentro lejos del fuego, pero cerca del cuerpo. Veo un México suspendido: aerolíneas, autobuses, empresas de paquetería, clases presenciales suspendidas. Una Ciudad de México que suspendió su tránsito para dejar pasar el cuerpo de un capo. Ni el COVID o el sarampión se atrevió a tanto.
Pocas cosas hacen que un organismo se suspenda así: el cerebelo, el corazón, los pulmones paralizan al cuerpo. Una septicemia (infección gravísima) o un choque hipovolémico (pérdida de la sangre) también.
Cuando murió la reina Isabel II de Inglaterra, se echó a andar la Operación London Bridge, paralizando la vida de Inglaterra; para su hijo, el rey Carlos III, el protocolo se llama Operación Menai Bridge. ¿Estamos ante la Operación Menchoel algoritmo premia el impacto, no la precisión.Lo ocurrido hoy deja más preguntas que respuestas, especialmente a la espera de una conferencia oficial que aclare los hechos. De confirmarse, implicaría un golpe simbólico y operativo a una de las estructuras criminales más poderosas del país, pero también evidenciaría la capacidad de reacción violenta del crimen organizado ante cualquier intento de debilitar esta mafia que se ha consolidado gracias a los abrazos. Justo a meses de que México sea vitrina internacional por el Mundial. Nos obliga a reflexionar no sólo sobre seguridad, sino sobre gobernabilidad y la narrativa país actual.?
El rey ha muerto. ¡Viva el rey!
¿Será que a la presidenta con A y sin R de reinado se le dan las condolencias?”

"Lo ocurrido hoy deja más preguntas que respuestas, especialmente a la espera de una conferencia oficial que aclare los hechos. Esto implica un golpe simbólico y operativo a una de las estructuras criminales más poderosas del país, pero también evidenciaría la capacidad de reacción violenta del crimen organizado ante cualquier intento de debilitar esta mafia que se ha consolidado gracias a los abrazos. Justo a meses de que México sea vitrina internacional por el Mundial. Nos obliga a reflexionar no sólo sobre seguridad, sino sobre gobernabilidad y la narrativa del país actual."

"La detención y muerte de “El Mencho” marcan un punto de quiebre en la historia reciente del crimen organizado en México: por un lado, evidencian un nivel de cooperación sin precedentes con Estados Unidos que puede fortalecer la persecución de grandes capos y enviar un mensaje de capacidad institucional; pero, por otro, exhiben al mundo un país aún rehén de la violencia, con narcobloqueos, incendios y comercios cerrados que revelan la fragilidad del control territorial del Estado y el alto costo social de estos golpes."
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