Tecnología para los curiosos

La frase es trillada pero real, nunca es tarde para aprender, menos teniendo el conocimiento, literalmente al alcance de la mano y en cuestión de segundos.

Cuando era niña, detestaba ir a los museos. Tener que perder la tarde del domingo para ver piezas inexplicables, tomar notas y hacer una tarea aburridísima me causaba mucho enojo. Ir a un museo implicaba sacrificar la diversión de estar en otro mundo cuando veía una película en el cine o recrear escenarios al jugar con mis Barbies. Si a eso le agregamos…

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Columnista.