Pa´que aprenda la desgraciada

Y como hombres antes y ahora, reafirman que a ellos no se les deja sin atenernos a las consecuencias. Aunque “nos maten a besos”

Claudia Pérez Atamoros

Rómpeme, Mátame.

Por eso rómpeme, mátame, pero no me ignores, no, mi vida…Tu lengua, insulto y caricia, pero así me siento viva…”

Trigo Limpio

3er lugar Festival Internacional de la OTI

Éxito en ventas de acetatos en 1977

La música, como la televisión, también educan. Calan y permean nuestro intelecto, nuestros sentimientos, nuestros quereres y, hasta nuestros bolsillos. Y por décadas la TV no tenía competencia y la música tampoco. Uno oía y veía lo que ahí se decía y decidía.

Nuestro estado de ánimo --al calor de unas copas de tequila o de mezcal—y en sintonía con nuestra situación sentimental han determinado, desde hace muuuchos años, que tan “románticas” nos gustan las canciones. Y para ellos, es “la misma gata pero revolcada”…

Si de despecho se trata, ahí está nuestro José Alfredo Jiménez y su universalmente conocida La Media Vuelta,  que en voz del Sol se escucha “romántica”: “…te vas porque yo quiero que te vayas. A la hora que yo quiera te detengo… porque quieras o no yo soy tu dueño…” . El yo mando aquí, tantán. Y todos cantando y aplaudiendo. Eso aprendimos. Y eso, seguimos cantando. 

A través de la música, que escuchamos repetidamente y “hasta el cansancio” como mujeres sabemos que si somos “mala mujer” la Sonora Matancera repite y transmite “mátala, mátala, mátala, mátala no tiene corazón, mala mujer. ¡Ah, esa mala mujer! que todos sabemos quiere decir, al menos en México, una “vieja de cascos ligeros”, una puta que no merece respeto. Ellos sí. 

Y como hombres antes y ahora, reafirman que a ellos no se les deja sin atenernos a las consecuencias. Aunque “nos maten a besos”. Yo lo primero que oí o más bien que captó mi absoluta atención, eso sí con un ritmo bien pegajoso, no lo niego –y la primera impresión es la que cuenta- fue “… amigo voy a darte un buen consejo , si quieres disfrutar de sus placeres, consigue una pistola si es que quieres, o cómprate una daga si prefieres y vuélvete asesino de mujeres…Mátalas…” ya a mí que me importa si me matan a besos, estoy muerta, ¿o no?. Lo mismo pensó, en su momento, la actriz Angélica Aragón, quien durante una fiesta infantil hizo callar al mariachi que interpretaba el exitoso y romántico tema, porque lo único que quedaría en la mente de los niños era el “mátalas”…

A ver cómo le explicas a una criatura que el mátalas no está bien solo cuando sea “con una dosis de ternura” entonces sí que sí, diría la Pájara Peggy.

Ejemplo de conciencia y de sumarse a la causa de no más violencia de género es Café Tacvba, ganador del MTV 1995, con su súper éxito La Ingrata, quienes decidieron no volver a tocar esa canción  que a ritmo de un túntatáchún  muy rítmico convida el feminicidio de esa mujer que “ingrata aunque tú quieras dejarme, los recuerdos de esos días. De las noches tan oscuras; tú jamás podrás borrarte, Por eso ahora tendré que obsequiarte Un par de balazos pa´que te duela, y aunque estoy triste por ya no tenerte, Voy a estar contigo en tu funeral.”  

Cuando allá  a principios marzo del 2020, a unos días de que nos encerráramos por la pandemia, leí, debo de reconocerlo, con absoluto entusiasmo (sobre todo porque recién una semana antes había sido un éxito la convocatoria feminista del Paro de Mujeres) que un Senador de Morena proponía un proyecto para prohibir canciones con letras machistas o cualquier tipo de manifestaciones similares en arte visual o sonoro, debo aceptar que no recuerdo ni su nombre ni si la presentó ni qué paso. Supongo que nada. O quizá “alguien” tenga otros datos.

En mi memoria también permanece aquel “videoclip” (creo que estoy delatando “mi edá” al llamarle así) de un cantante regional de apellido Ortiz en el que encajuelaba a una mujer y le prendía fuego al auto, se lo merecía por infiel según la tónica de la canción. O aquel entriapado que hice cuando escuche un tal Julión no se qué, decir que a él nomás le servían las damitas que sepan agarrar un trapeador.

Total que son necedades, dicen algunos, mientras en México, en 2020 cada dos horas y media una mujer fue asesinada, de ellas 822 eran niñas,(cifra a julio del 2020) y vaya usted a saber con qué música de fondo.

En una de esas era aquella de los Beatles, éxito en 1965, Run for your life: You better run for your life if you can, litle girl…catch you with another man, that´s the end, litle girl… I´d rather see you dead, litle girl, tan to be with another man, that´s the end, litle girl…”

Claudia Pérez Atamoros
@perezata


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