¿Otra vez no te acabarás tu platillo completo?

Tu acción y otras más suman a las 1,300 toneladas de alimentos desperdiciados al año.

¿Alguna vez has tirado una manzana a medio comer o desperdiciado las últimas frutas o verduras por su aspecto? Quizá esto no te diga nada, sin embargo, es un grano de arena que forma parte de un gran desierto de 1,300 toneladas de alimentos desperdiciados al año en el mundo, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y que podrían ser la solución a la otra pandemia que nos acecha: la hambruna. 

Este desperdicio de alimentos tan solo en México, llenaría a su máxima capacidad a ochenta y dos veces el Estadios Azteca, y a nivel mundial darían como resultado hasta 3,700 Estadios Azteca juntos, todos repletos de alimentos.

A pesar de que el desperdicio de alimentos no es un tema nuevo, ya que tiene su origen en la producción agrícola, continúa durante el manejo postcosecha, almacenamiento, procesamiento, distribución y por último, el consumo en el hogar (incluso si los alimentos se encuentran en buen estado), aún no se ha logrado disminuir, ni tampoco se han redirigido estos alimentos a quienes más lo necesitan. Tan solo en 2020 entre 700 y 811 millones de personas enfrentaron el hambre. 

En este desierto de desperdicio de alimentos hay una gran diferencia entre las regiones del mundo; en los países de ingresos bajos los alimentos se pierden principalmente durante las primeras etapas de la cadena de suministro y en los desarrollados se presenta en el consumo final. 

En el caso puntual de México se estima que el desperdicio de alimentos alcance las 20.4 millones de toneladas al año, de acuerdo con datos del Banco Mundial, el 72% se registra en los primeros eslabones de la cadena productiva, desde la precosecha a su distribución; y el 28% restante en los hogares. 

El desperdicio de alimentos liderado por países como Nigeria, con 189 kilos per cápita al año o bien, México, con 158 kilos, es sorprendente y resulta contradictorio al ser naciones con grandes tasas de hambruna y desnutrición: un reflejo no solo de la pobreza, sino también de una cultura de consumo que no satisface por completo sus necesidades alimentarias así como las fallas en la logística. 

Resulta aterrador que la hambruna se ha convertido en la otra pandemia (al parecer más silenciosa que la que actualmente enfrentamos) que afecta a más de la mitad de las personas que viven en Asia (418 millones), más de un tercio (282 millones) en África y 60 millones en América Latina y el Caribe, en específico en México afecta a 27 millones de personas. 

Entre las otras consecuencias de este desperdicio de alimentos, destaca la emisión de 3.3 gigatoneladas de gases de efecto invernadero o CO2, es decir, si los gases de los alimentos desperdiciados constituyeran un país, este sería el tercer más contaminante a nivel mundial. Como ves, las consecuencias son medibles y no solo afecta económicamente al mundo sino al medio ambiente y al desperdicio de los recursos destinados a su desarrollo. 

No podemos ignorar que la alimentación jugó un papel clave en el desarrollo del humano, de acuerdo con diversas investigaciones, la dieta de las especies homo se caracterizó por ser variada, es decir, incluían en sus comidas carnes de diferente tipo, grasa, frutos, vegetales y semillas, que también respondían tanto a la temporalidad como a lo que podían encontrar o cazar hasta llegar a la agricultura.  

De alguna forma, el humano evolucionó gracias a la dieta variada y a la domesticación de vegetales y animales, sin embargo, actualmente el 75% del consumo mundial proviene solo de 12 vegetales, cinco especies animales, tres alimentos; arroz, maíz y trigo que constituyen casi el 60% de las calorías de nuestra dieta, lo cual no le brinda la variedad necesaria. 

Hay empresas que buscan poner su grano de arena para solucionar este problema, Knorr de Unilever impulsa una iniciativa que promueve el consumo de los 50 alimentos del futuro con altos niveles nutricionales y de los cuales, 17 se encuentran en México, tales como: las espinacas, nopales, berros, flor de calabaza, frijoles negros, habas, garbanzos y lentejas, entre otros. 

La iniciativa, Los 50 Alimentos del Futuro, tiene el objetivo de ofrecer alimentación variada y con los nutrientes esenciales para mantener el cuerpo sano, en comparación con la adoptada en países muy pobres, donde se da preferencia a la comida rápida con altos niveles de grasa o azúcar. Con las consecuencias que eso representa para el sistema de salud nacional.

Además de apoyar las granjas y comunidades locales a través del consumo de sus alimentos, es necesario mantener una dieta variada y evitar el desperdicio de alimentos desde casa.

Ahora, te preguntamos, ¿no te vas a acabar tu último bocado sabiendo la huella que deja en el mundo?

Más de Los 50 Alimentos del Futuro


Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

A guest post by