Del derecho a disentir hasta equivocarse

¿De verdad estamos más cómodos obligando el silencio, el humor que nos satisface, la reflexión que nos halaga?

Escribo esta columna mientras en el fondo suena la comedia Seinfeld. Fue una de mis series favoritas a principios de siglo y apenas he regresado a ella hace un par de semanas. La miro con un asombro casi infantil. No puedo creer lo mucho que en cierto sentido ha cambiado el mundo en estos 20 años. Sé que la mayoría de sus chistes hoy no serían aprobados…

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Columnista.