El miedo al éxito es real

El Síndrome de la Impostora es real y es horrible. Es una tortura por parte de mi voz maldita a la que yo le llamo Úrsula, quien se aparece cuando rompo con el programa.

Hace un par de semanas en la fiesta de lanzamiento de Opinión 51 bebía una copita de vino blanco mientras veía emocionada el video donde salían  las fotos de las columnistas. De pronto, salió mi cara. ¿¡Qué hago yo ahí  junto a estas mujeres tan inteligentes y tan chingonas?!  

Esta columna, queridx lectorx, no es para tirarme al piso y hacerme la  vícti…

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Columnista.