Sobre el pedir, el dar y los mendigos

Si en mi próxima vida, o en esta, llego a pedir dinero en las calles, inventaré una técnica que además propicie la paz y la concordia.

Debí acercarme a la primera bendición. Sólo que no era para mí. Así que únicamente la escuché a lo lejos como quien oye una conversación ajena y de pronto siente un impulso repentino de opinar.

Venía caminando a paso apretado ataviada en mis botas vaqueras, cuando oí una de las bendiciones más sinceras y emotivas que un mendigo, después de recibir unos c…

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