Sólo dos mil libros por leer 

Según mis cálculos, solo me queda vida para poco menos de dos mil libros más, pero ya abracé y acepté esa idea y ya no tengo prisa...

Tendría alrededor de ocho o nueve años cuando le pedí a mi mamá que el premio que mis hermanos y yo ganábamos -o no-, por ayudar en tareas de la casa, fuera un tomo de Mafalda cada mes. No estoy segura de cómo la conocí ni porqué, pero para ese entonces me emocionaba contar con todas las “palomitas” en cada renglón de mis quehaceres porque eso significa…

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Columnista.