Por Pamela Cerdeira
La historia de Leonardo se parece a un episodio de Black Mirror. En la serie, el valor de los individuos está relacionado con la cantidad de estrellas que otros les dan en cada interacción. Eres amable: 5 estrellas. Fuiste grosera con alguien: 3 estrellas. Las estrellas no son solo una forma de categorizar la popularidad, son también el acceso a mejores oportunidades, servicios, etc… La protagonista, que no tiene las suficientes estrellas para rentar la propiedad de sus sueños, es invitada a un evento en el que habrá muchas personas con muchas estrellas; caerles bien hará que logre su meta. Pero el destino tiene planeado algo distinto: una cadena de eventos termina convirtiéndola en una paria. En un par de días se queda sin estrellas y pierde hasta la identidad. El problema en la historia de Leonardo es que no es ficción, y su versión incluye el uso de la fuerza por parte de autoridades federales y locales, y por supuesto, la complicidad criminal con la que se cubren entre ellos.
Leonardo es un colombiano, académico de la Universidad Iberoamericana Puebla, que “desapareció”. Entre más se sabía de la historia, más enredada resultaba. Fue hasta el día en que se hizo una búsqueda masiva en Nuevo León y la presión por parte de la comunidad académica, que apareció. ¿Qué le pasó? Cuando apenas se podían atar cabos, migración entregó videos en los que se le veía atravesar sin problema alguno. La policía de Apodaca admitía su arresto (que nunca registró) y después un hueco, la nada.
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