Por Rita Alicia Rodríguez.
Modernizar no es solo acelerar sistemas, es que los datos hablen para todos y nos acerquen al proceso.
En el relato público de los procesos electorales y su atención mediática, se presenta a menudo un flujo de cifras, gráficas, reportes y “resultados”, mientras que la tecnología y la gestión de la confianza operan detrás de escena, dando forma a cómo esos datos se construyen, se interpretan y se entienden realmente. Ese backstage no es un aislado centro siniestro de cómputo ni un conjunto de algoritmos; es donde la información se transforma en narrativa de resultados y donde se define la credibilidad de los procesos… Siempre que la narrativa no decida llevarse el protagonismo y si alguien todavía se toma en serio los números.
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