Por Sandra Romandía

Lo inquietante no es lo que dijo Ken Salazar en el adelanto de sus memorias. Lo verdaderamente inquietante es que millones de mexicanos hayan leído que el ex embajador de Estados Unidos asegura que Andrés Manuel López Obrador estaba preocupado por lo que Ismael “El Mayo” Zambada pudiera revelar tras su captura y, en lugar de reaccionar con incredulidad, hayan pensado: “es posible”. Esa diferencia explica mejor el momento político que vive México que cualquier intercambio de comunicados entre Palacio Nacional y Washington.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha pedido cautela y tiene razón al hacerlo. Hasta ahora conocemos apenas fragmentos de un libro y no pruebas judiciales. Pero también conviene recordar que una cosa es la verdad procesal y otra la verdad política; la primera exige evidencias para condenar, la segunda se construye con el contexto, los antecedentes y la credibilidad de quienes ocupan el poder.

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