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Mi locura compartida
Nos disculpamos. Nos comprendimos. Nos hicimos cómplices. Juntas nos convertimos en animal irracional y lo celebramos juntas.
Un caso más de un salón de despecho
El amor bonito no te deja preguntándote todos los días si eres suficiente.
Pensar acompañados
No dejamos de sentir. Dejamos de saber cómo nombrarlo.