Por Sofía Guadarrama Collado
¿Qué puede interesarle a Estados Unidos de Cuba si no produce petróleo significativo?
La respuesta parece simple: nada. Es una isla hundida en la miseria, sin petróleo y sin poder industrial o tecnológico como sí lo es Taiwan. Sin embargo, aquella isla —que Hernán Cortés despreció por ir en busca de un imperio— sí tiene mucho que le interesa a los Estados Unidos, comenzando por la geografía, la misma que puso al país yanqui contra las cuerdas en la crisis de los misiles y el equilibrio de poder en el Caribe y Latinoamérica.
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