Por Sofía Guadarrama Collado
En México, cuando algo sale mal, siempre hay un expresidente disponible para cargar el ataúd. Para López Obrador y Sheinbaum es y será Felipe Calderón, su piñata preferida: Dale, dale, dale, no pierdas el tino.
El brote de sarampión que atraviesa el país desde 2025 llegó puntual a esa liturgia nacional: 9,187 casos confirmados, tasa de 6.7 por cada 100,000 habitantes y 28 defunciones al 11 de febrero de 2026. Veintiuna de esas muertes ocurrieron en Chihuahua, que hoy funge como capital involuntaria de la tragedia. Los números los pone la Secretaría de Salud; el temblor en la voz lo pone la realidad.
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