Por Sofía Pérez Gasque Muslera 

En los últimos dos años, América Latina ha entrado en una etapa clave de inversión en infraestructura digital: centros de datos, nube soberana, conectividad de última milla, sistemas de ciberseguridad, inteligencia artificial. México, en particular, se encuentra en el radar global por su posición geopolítica y por las oportunidades que el nearshoring promete capitalizar. Pero en medio de esta agenda millonaria, hay una pregunta que pocos hacen: ¿quiénes están tomando las decisiones?

La respuesta, casi siempre, es la misma: hombres. Hombres en los consejos de inversión, en los fondos de infraestructura, en los organismos de financiamiento. Hombres decidiendo cómo, dónde y para qué se construye el ecosistema digital del futuro. Esto no es menor. Porque la tecnología no es neutral, y la ausencia de mujeres en los espacios donde se define el futuro digital tiene consecuencias estructurales.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.