Por Sofía Pérez Gasque Muslera 

En México, distintas compañías multinacionales están desmantelando áreas de diversidad, reduciendo presupuestos de inclusión y frenando iniciativas de género. Aunque muchas de estas decisiones se toman desde las oficinas corporativas en Estados Unidos, sus efectos se sienten con fuerza en las filiales latinoamericanas.

Un estudio de LeanIn.org y McKinsey (2023) ya advertía sobre una tendencia preocupante: más de un tercio de las empresas en EE.UU. redujeron o estancaron sus programas de equidad de género tras la pandemia, y muchas no los han retomado con fuerza. Esto ha generado una cultura organizacional más conservadora, donde el desarrollo profesional de las mujeres ya no parece ser una prioridad estratégica.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.