Por Sofía Pérez Gasque Muslera
Más del 80% de las promociones internas a puestos de liderazgo en los últimos tres años fueron ocupadas por hombres, según datos del INEGI y del IMCO. Es decir, de cada diez ascensos a puestos clave, al menos ocho van a hombres. ¿Significa eso que las mujeres no quieren crecer? ¿O significa que no están recibiendo el mismo respaldo para hacerlo?
El último estudio de McKinsey, Women in the Workplace 2025, pone el dedo en la llaga: la llamada “brecha de ambición” no es un tema de deseo, sino de condiciones. Cuando mujeres y hombres reciben niveles similares de apoyo —patrocinio, mentoría, respaldo real de sus líderes y colegas—, esa brecha desaparece.
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