Por Soledad Durazo
Tuve una entrevista con Ana Laura Santacruz, quien actualmente se desempeña como CTO de Mega Alimentos y es coautora de Mentes conectadas, un libro que surgió por iniciativa de White ITC —empresa de consultoría financiera en tecnología— con la intención de inspirar vocaciones tecnológicas entre los jóvenes y visibilizar el trabajo de expertos en esta área.
Como docente de vocación y de profesión, que he tenido la fortuna de estar en las aulas por casi tres décadas, el futuro de las nuevas generaciones es un tema que nunca me es indiferente. En mi paso por los salones de clases —a la par de mis labores como periodista— he visto de cerca la curiosidad inagotable y la capacidad de adaptación de los jóvenes, y sé que en ellos reside la fuerza para transformar nuestro país.
Por eso, la conversación que tuve con Ana Laura Santacruz Torres, coautora del libro Mentes conectadas y una mujer líder en el complejo mundo de las Tecnologías de la Información (TI), no solo me pareció fascinante, sino que me hizo pensar inmediatamente en mis estudiantes.
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Ana Laura, originaria de Tlaxcala y quien ha escalado posiciones hasta ser directora en un sector históricamente dominado por hombres, aborda un tema crucial que resuena profundamente en mi experiencia: el liderazgo no es una cuestión de habilidades técnicas, sino de competencias humanas.
Una de mis mayores dudas en nuestra charla estaba en conocer su visión sobre lo más retador en sus 20 años de trayectoria. No fue la tecnología, me dijo, pues ésta “se aprende, cambia y se actualiza constantemente”, sino liderar a las personas en un entorno de incertidumbre y velocidad. El verdadero secreto está en “aprender a escuchar, leer al equipo, entender cuándo apoyar y cuándo exigir”, e insiste en que liderar no es tener todas las respuestas, sino “acompañar a las personas mientras juntos buscamos la mejor solución”.
Además, cuando hablamos sobre la necesidad de derrumbar el prejuicio de la “rigidez” en las carreras de TI, y de cómo la tecnología es en realidad “creativa, humana y profundamente colaborativa”, recordé una de las más importantes enseñanzas que intentamos inculcar en el aula.
Ella afirma con claridad que para cambiar esta percepción, necesitamos complementar los conocimientos técnicos con habilidades blandas y pensamiento de liderazgo desde las aulas. Y es que, como docente, lo he atestiguado: lo que realmente define el éxito de un profesional es su capacidad de comunicar, empatizar y trabajar en equipo.
Esta visión integral es la que permite a las nuevas generaciones no solo ser ejecutores de tecnología, sino verdaderos líderes que conectan estrategias digitales con necesidades reales de negocio. Su crítica a las organizaciones es, a mi parecer, certera: el error común es buscar líderes de tecnología solo desde el perfil técnico, dejando fuera la empatía, la adaptabilidad y la visión estratégica.
La historia de Ana Laura es un poderoso espejo para las jóvenes. Cuando me habla del miedo, el dolor y la tristeza de dejar su Tlaxcala natal para buscar oportunidades, y de su profunda admiración por quienes se atreven a perseguir sus sueños, veo reflejado el impulso de muchos de mis alumnos que han llegado desde comunidades con recursos limitados.
Ella tiene un mensaje directo y motivador para ellos: “venir de un lugar con recursos limitados no es una desventaja, es una motivación enorme”. Les aconseja investigar, buscar becas y apoyos, y tomar el primer paso con disciplina y constancia. Esto no solo se aplica a las carreras STEM, de las que tanto hemos dado seguimiento en Opinión 51, sino a cualquier camino profesional.
Su compromiso —y el de todas las mujeres líderes que como ella rompen techos de cristal— es seguir demostrando que “el lugar donde nacimos no define hasta dónde podemos llegar”. Y su consejo a las jóvenes que luchan contra el síndrome de la impostora es un acto de sororidad y liderazgo: “Levanta la mano y la voz, haz preguntas, toma decisiones, lidera proyectos, equivócate, aprende, vuelve a intentarlo. Y cuando llegues a donde soñaste, abre la puerta para que muchas más mujeres puedan entrar contigo. Recuerda siempre caminar con sororidad, porque cuando una mujer apoya a otra, el impacto se multiplica”.
Es un mensaje poderoso que me recuerda la inmensa responsabilidad que tenemos, tanto en las aulas como en los medios, de abrir puertas y visibilizar historias. Historias como la de Ana Laura, que nos confirman que el futuro digital es, sobre todo, un futuro humano, construido con equidad, empatía y mucho corazón.
Aquí es donde resulta fundamental destacar que WHITE, empresa mexicana con una reconocida trayectoria en consultoría estratégica, liderazgo tecnológico e innovación empresarial, fue la organización que reunió a estos 15 CEOs y expertos en tecnología para dar vida al libro Mentes Conectadas.
Ana Laura Santacruz y otros 14 líderes tecnológicos en México han volcado estas experiencias, desafíos y su visión del liderazgo en el libro Mentes Conectadas, que forma parte de la colección Líderes que Inspiran, de Editorial PER. Esta obra está dirigida principalmente a los jóvenes que se encuentran en el proceso de elegir carrera, ofreciéndoles una visión amplia y humana sobre cómo se forja una trayectoria en tecnología con propósito y resiliencia.
Mentes conectadas será presentado durante la FIL Guadalajara. La cita es el domingo 7 de diciembre de 2025, a las 17:30 horas, en el Salón B del Área Internacional de Expo Guadalajara. Imprescindible asistir.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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