Por Stephanie Henaro Canales
“La geopolítica volvió a su forma original: el golpe manda, el mapa obedece.”
Apuntes desde Café Colón.
Donde el poder se sirve sin espuma.
La madrugada en que sacaron a Nicolás Maduro de Caracas, el mensaje no fue para Venezuela. Fue para el sistema internacional: ya no hay árbitros: hay potencia. Y cuando la potencia decide que puede operar por encima de la diplomacia, el reordenamiento no se queda en el Caribe. Se mete a La Habana, retumba en Pekín, incomoda a Moscú y termina —como siempre terminan las obsesiones estratégicas de Washington— en el hielo del Ártico.
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