Por Stephanie Henaro Canales

Este domingo Brasil y México temblaron al mismo tiempo. Porque mientras Lula celebraba su cuarta victoria presidencial en el sur del continente acompañado del fantasma del fraude, en el norte, Guadalupe Taddei anunciaba su renuncia a la presidencia del Instituto Nacional Electoral.

Así pues, dos acontecimientos separados por miles de kilómetros, acabaron exhibiendo que las dos mayores potencias de América Latina, comparten la fragilidad de la desconfianza democrática.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.